La calle Larios es el corazón del ambiente en Málaga. Actúa como columna vertebral de decenas de calles en las que ponen sus terrazas algunos de los mejores bares y restaurantes de la ciudad, sabiendo ofrecer cocina andaluza a los turistas sin defraudar a los malagueños.

Siendo ciudad marinera el pescado tiene que ser protagonista de sus cartas. Lo es en El Piyayo, uno de los templos del pescado en Málaga. Otro templo en lo suyo, el vino, es el El Pimpi. En cuestión de tapas pocos pueden competir con el centenar de propuestas de Lo Güeno, en una perpendicular de Larios. Por supuesto comer en Málaga implica beber vino. El mejor lugar para encontrar a los de aquí es la taberna más antigua de la ciudad, que lleva abierta más de 150 años sin interrupción, La Antigua Casa de Guardia. Necesariamente hay que tomar una copa de Pajarete 1908, un vino exclusivo del local.

La juventud prefiere para comer en Málaga el pisto con bacalao de Las Garrafas, además de las enormes albóndigas que conquistan a los estudiantes. Muy diferente es la carta de La Barra, que tiene el “sambenito” de crear las tapas más vanguardistas de Málaga. Y otro con su peculiar fama que le ha hecho protagonista de varias ocasiones de programas de televisión es el Chiringuito El Tintero. No hay carta, sino que los camareros pregonan los platos según van saliendo de la cocina y los comensales participan en una original “subasta gastronómica”.

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Muy cerca de la casa natal de Pablo Picasso está el Mesón de Cervantes. Un bar actual, de mesas altas y una rica propuesta de tapas interpretadas con productos de la zona. Vecino del Museo Thyssen es La Burguesita. Aquí no se puede pedir otra cosa que no sean hamburguesas. Probablemente las mejores vistas de Málaga las tenga el Restaurante Amador. En su carta se alternan los sabores andaluces con cocinas tan distantes como Vietnam o Inglaterra. Platos más próximos son los que se sirven en el restaurante Adolfo, el lugar al que acuden los malagueños cuando se quieren dar un homenaje con vistas al Mediterráneo. Más económico es Sal Gorda, que ha sabido traer los sabores del Cantábrico hasta el sur y encontrar un lugar entre los mejores bares y restaurantes de Málaga.